Como os contaba anoche de pasada, servidora está en Los Angeles, también de paso, y anoche pude vivir in situ, que no dentro, la noche Oscars. Como ya le quité la gracia de un plumazo a la New York Fashion Week con mis comparaciones odiosas, no quisiera yo arrebatarle el impostado glamour a la fiesta más importante del año con mis impresiones personales (las que habéis estado entenderéis más o menos de lo que hablo) así que de momento, os dejo seguir soñando e ¡incluso optar a vuestra propia estatuilla!


¿Qué mejor premio que un Oscar para la lectora más fiel por habernos seguido incondicionalmente durante toda la noche sin cambiar de canal? Y quién dice estatuilla dice camiseta o recuerdo similar del día y de la ciudad (todavía no tengo el obsequio no, pero así tiene más gracia la cosa: os aseguro que os encantará).