Las nuevas camisetas Fashionisima en Cuore Stilo
El día que fui al quiosco a por el segundo número de Grazia, me hice también con un ejemplar del CuoreStilo de marzo porque un pajarito me dijo que encontraría esto:

¡Nuestra camiseta es la más hermosa de todas!
Aunque lo que más llamó mi atención fue que al ir pasando páginas (venga de moda lowcost y de ropita y de consigue el look…) no encontré ningún anuncio. ¿Cómo puede ser?!
Ya sabéis (porque aunque no trabajéis en el medio, sois lectoras avispadas) que las revistas de moda VIVEN de la publicidad. De ahí que todo su contenido esté comprometido. ¿Un “reportaje” en la casa del diseñador? Pacto con la marca. ¿Las firmas que salen en los editos de moda? Compromisos con los anunciantes. ¿Los hits de belleza de una actriz? También pactado. Todo todo todo está comprado, vendido y comprometido. ¿De qué viven en CuoreStilo entonces?!

El número de marzo en cuestión.
Pues la respuesta es sencilla. Claro, tuve que preguntarlo porque no podía dormir… Y esto es lo que me contestó el pajarito: «Tenemos poca publi , pero la revista vende una barbaridad, así que con eso nos mantenemos y tenemos más libertad a la hora de poner las firmas que nos gustan». Un planteamiento aparentemente sencillo que da mucho que pensar…

Seguro que si compráis revistas de moda habéis visto ya el anuncio de Dior Primavera/Verano 2013. Y el de Chanel, Prada, Dolce & Gabbana…
Al final, es un pez que se muerde la cola. Cuando las revistas de moda salen al quiosco, ya han hecho su beneficio. Y si poco les importan las ventas (los 3,50 euros que cuestan de media no son más que migajas), ¿qué consideración van a tener hacia sus lectores? Porque no nos equivoquemos, los clientes de las revistas de moda no son los lectores, son los anunciantes. Claro, luego se quejan que los blogs amenazan su negocio… No tiene nada que ver con los blogs. Tiene que ver con Internet, donde la información circula libre (y gratis) sin la mediación de intereses editoriales. Vamos, que la culpa (o responsabilidad, para no hacer juicios de valor) en el fondo es suya. Y Cuore ha demostrado que hay otra vía.

Cuando la revista Cuore nació, alguien me contó que el plan de negocio de la propia editorial le daba sólo unos meses de vida. La crearon para explotar al máximo la publicidad durante medio año y después, ale, a la calle. No habían contado con la respuesta del público. Pero la revista empezó a venderse como churros y vieron una nueva fuente de ingresos, con lo que decidieron no sólo continuar, sino explotar la “franquicia” creando CuoreStilo con la misma filosofía.

Creo que también es el caso de ¡Hola!
Vamos, que todavía hay esperanzas (al menos, para las revistas del corazón. Lástima que en este país no tengamos una cultura de la moda tan desarrollada como la del cotilleo). Se pueden hacer las cosas bien. Y luego, la publi viene sola…

Campaña Primavera/Verano 2013 de Chanel
No voy a nombrar marcas para no comprometer a nadie (aunque sé que sois lectoras avispadas y ya lo habéis pillado), pero hace unas semanas me contaba un compañero que una gran marca de lujo se estaba planteando poner este año publicidad en una revista “de mierdecilla” (con una tirada de tan sólo 35.000 ejemplares) editada en España pero dirigida al público chino. No me parece ninguna tontería. Sobre todo viendo la cantidad de compradores asiáticos (chinos, rusos…) que llenan estas tiendas y (estoy segura) las mantienen. Es un poco el razonamiento de “ofrecemos telebasura porque es lo que la gente mira en su casa”. Tal vez. O a lo mejor es que no hay otra cosa que ver… Seguramente un documental jamás tendrá el índice de audiencia de un Sálvame, pero al menos su público estará implicado con el producto. Y al final, espero, las marcas entenderán que es mejor tirar un pequeño anzuelo en un banco de peces hambrientos, que una enorme red en medio del océano, esperando atrapar un puñado de besugos…

¡A pescar! Campaña Primavera/Verano 2013 de Dolce & Gabbana.
Tal vez la gente que lee CuoreStilo no comprará jamás en una tienda de lujo. Pero estoy segura de que lo mismo ocurre con la gente que compra Vogue España… Aunque sí pueden comprar una barra de labios de Chanel, un perfume de Calvin Klein o una laca de uñas de Dior que, al final, es de lo que viven estas marcas también. Y sí, la imagen de Vogue no tiene nada que ver con la de CuoreStilo. Pero no nos engañemos tampoco. No estamos hablando de los arghs! del Cuore. Estamos hablando de una revista que ofrece moda y moda y moda (tal vez hasta demasiada, que al final es como un catálogo de Venca -que ya sabéis que me encantan-) a lo largo de sus 150 páginas.


